miércoles, 12 de marzo de 2008

Una saga desvaída en tres siglos

Calle de Céspedes, Sagua la Grande, 1905

Aquí se reanuda la saga de un óleo que cruzó el Atlántico para cumplir con el misterioso destino de permanecer durante siglo y medio -hasta hoy- en una iglesia provinciana de la isla de Cuba. Un devenir enigmático, aún más cuando se descubre que su existencia misma ha sido soslayada por muchos, disimulado como está, pese a sus dimensiones, en la penumbra del baptisterio; otros, más atentos, le dedicaron apenas una aprobatoria mirada, aunque ninguno supo con claridad de dónde vino, quién lo pintó, a quién debían la dádiva de poseerlo entre los tesoros patrimoniales de la ciudad. Ciento cincuenta años de silencio, hasta que apareció uno muy curioso y entonces...

La historia empieza así: en el invierno de 1860, después de una esforzada década, fue cuando la parroquia de la villa de Sagua la Grande, consagrada en honor de la Inmaculada Concepción, recibió la visita de Su Ilustrísima Fleix y Solans, obispo de La Habana. Esteban Pichardo, geógrafo y lexicógrafo que anduvo por esta comarca, comentó que se inauguraba con "honores de catedral" para un pueblo todavía naciente. Para Joaquín Weiss, historiador de la arquitectura cubana, este es uno de los edificios religiosos neoclásicos más hermosos del interior de la isla. Los periódicos de la época, deliciosamente encomiásticos, dedicaron extensas planas al evento. Y en uno de ellos, el Diario de la Marina, fue publicada la siguiente nota:

Un cuadro.- En el último número de La Verdad Católica, correpondiente al día 2 del presente mes[1], hay un suelto de crónica local que dice así: “Hemos tenido el gusto de ver un magnífico lienzo, que representa el bautismo del Salvador, destinado a la nueva iglesia de Sagua la Grande por una persona piadosa que oculta su nombre. Dicho cuadro pertenece á la escuela flamenca, y no dudamos contribuirá á dar más realce a aquel hermoso templo.” Hojeando después algunos periódicos extranjeros encontramos nuevas noticias relativas a esa notable obra de arte. He aquí lo que dice La Unión Comercial de Amberes a ese respecto: “Vá á ser remitido á América, con destino a una iglesia de las posesiones holandesas, un cuadro realmente magnífico cuyo asunto es el bautismo de Jesucristo. Dicha obra que ha sido tan bien concebida como ejecutada, pertenece por su colorido y sobre todo por su encarnación a la escuela flamenca, debiéndose al pincel de Mr. Correus.” En parecidos términos dice lo mismo un periódico alemán, y por lo que respecta a lo de las posesiones holandesas sabemos de buena tinta que es un error de concepto, pues persona autorizada afirma que el cuadro destinado a la iglesia de Sagua la Grande, de que trata La Verdad Católica es el mismo a que se refiere el periódico francés y el alemán. (sic)
[1] No se especifica la fecha exacta.

Este laberíntico texto, reproducido luego por Antonio Miguel Alcover y Beltrán en su voluminosa "Historia de la Villa de Sagua la Grande y su Jurisdicción", publicada en 1905, fue la primera pista, muy oscura por cierto, que tuve sobre el óleo. Hasta leer esto, ni siquiera yo había visto "El bautismo..." de cerca. El historiador reproducía un grabado en blanco y negro que bastó para sugerirme algunas elucubraciones, cada vez más persistentes para mi lado detectivesco cuando supe que el donante había querido ocultar deliberadamente su nombre de la lista de benefactores de la iglesia.

¿Dónde fue pintado?
¿Por quién?
¿Cuál es la verdadera identidad del comprador?
¿Cómo y cuándo llegó al baptisterio de la Iglesia Parroquial de Sagua la Grande para permanecer inamovible hasta la propia ruina?
¿Se trata realmente de una obra significativa, como afirmaron siempre, sin vacilación, los historiadores sagüeros?

Confieso más, llegué a pensar ¿y por qué ese misterioso donante oculta su nombre, pura modestia o negocios sucios en Bélgica para exportar obras de arte? ¿acaso un exvoto, el pago por un gran pecado?

Entonces decidí ver el cuadro por mí mismo y salí para la iglesia, sin tardar. En el camino encontré otro folleto -este de 1960, año del centenario- con una información muy interesante. Luego anduve por los archivos parroquiales, valiéndome de la amistad de un bibliotecario y consulté unos manuscritos de 186... !Oh, Dan Brown, maldición de los investigadores noveles! Ni siquiera sabía que ya caminaba tras la nota del próximo semestre en Historia del Arte, es que algunos vericuetos que surgen de pronto no se pueden eludir, y éste era uno bien intrigante. Nunca recordé lo conveniente de investigar; todo fue súbito y espontáneo.
Quedamos en que salí para la iglesia, con prisa, como sucede siempre que uno lleva un misterio entre las manos, y entré por la puerta principal sin fijarme en una lápida de mármol, importada a su vez de Nueva York, donde descubrí luego una alusión al caso, muy leve, pero para mí definitivamente elocuente.
Y aquí me quedo, por el momento. Sherezade sugiere que calle, para que la novela no consuma el hilo demasiado pronto, para que los oyentes no se levanten antes del cumplimiento de su tiempo, que ya está disperso en el marasmo de tres siglos. Y yo, apostando por la ucronía, me quedo en el siglo dicienueve. Los que me leen pueden escoger la época que les plazca, luego volvemos a Sagua la Grande, yo escojo el año.

7 comentarios:

Jueves dijo...

(Por si las ruinas...)
Ni él ni yo tendríamos que habernos encontrado en Amberes el 28 de julio del año 1998 (¡ahora elijo yo el año!)... Yo hubiera querido viajar a América, a cualquier país... Y si no, ¡Grecia!... Él había pasado un mes en GAles, pero el mal tiempo lo "naufragó" hasta Bélgica y como le sobraba un día y las pulgas del albergue le dejaron algo de carne, decició acercarse a la catedral. Pensaría que no estaba de más ver algunos cuadros hermosos de Rubens...
Yo anuncié, como todos los días, la visita gratuita: dios, que no haya nadie, que pueda marcharme a pasear. Pero no, ya me estaba esperando... Le pedí a mis compañeros que le guardaran la mochila (de dónde habrá salido este muchacho) e improvisé un plan: mira, las visitas suelen durar una hora, pero como estás solo si quieres te resumo todo en media... Y creo que sonriendo me dijo: no importa, vengo sin tiempo.
"¿Vengo sin tiempo, vengo sien tiempo?"... Pues qué gracia... Está bien... ¿recuerdas el pórtico de entrada, no te ha extrañado la diferencia de tamaño de las torre?... Te cuento... ¿Y ves esos frescos en la bóveda lateral que nos hablan de los gremios?... Observa ese púlpito porque es una joya y... sí, este es uno de los dos grandes trípticos, el del Descendimiento, que se conservan de Rubens en esta Catedral de Nuestra Señora.
Mira por detrás de las tablas, ahí está el gigante Reprobus, patrón de los arcabuceros (le cuento la leyenda, la dramatizo, practico las técnicas que acababa de aprender en un taller de cuentacuentos). Sonríe. Le ha gustado... ¡Funciona!...
Caminamos por la girola, nos paramos en las capillas, contemplamos el gran cuadro de María, el otro tríptico, le pondría seguramente fantasía a las vidrieras...
Pasó más de una hora y le escuché: qué bien he entendido la historia de Reprobus... También yo cargo con mis pecados desde Escocia...
Y quise preguntarle: ¿con todos los pecados del mundo?

Hasta ahípor hoy, por si las ruinas, por si me olvido algún día y por si no vuelvo a encontrarme el calorcito, las palabras, los oídos, la generosidad, la belleza... de ese lugar en el habita Maykel...

Un abrazo...
Si puedo me marcho de vacaciones... Y, si puedo, también volveré.

Jueves dijo...

Maykel, perdona por robarte el espacio...

Vuelvo a tu historia del XIX: espero resistir tu prisa... ¡Buscaré la continuación! No, así no moriremos nunca, no querré dormir hasta el final...

¡Gracias!

odette farrell dijo...

Maykel! Jueves!

Pero qué ricas historia...lástima que ambos juegan con la estrategia de Sherezade....

Saludos desde México!

Maykel González Vivero dijo...

Jueves, esa historia, ya lo dije, posee el ingrediente que la mía no tiene, al menos hasta el momento, ya se verá, porque en la saga que narro hay también algunos encuentros y desencuentros. Ahora soy el cazador cazado, la verdadera Sherezade eres tú, así que dispón de este sitio mío con la ventaja de haber transitado los atrios de Amberes con Rubens de tu parte. Yo también soy asiduo de las catedrales y todavía no he conocido a nadie, aunque siempre espero que llegue alguien a tocarme el hombro...

Maykel González Vivero dijo...

Odette, esta táctica es de las más clásicas y todavía resulta, aunque nunca conté con la historia paralela de Jueves; si una Sherezade subyuga, dos son invencibles.
Un abrazo, desde Cuba.

FMESMENOTA dijo...

Generalmente espero a aclararme con lo que quiero decir para publicar un comentario, lo pienso y todo eso. Ahora no tengo tiempo para tanto, pero no me resisto a dejar de deciros lo que estoy disfrutando con vosotros. No sé qué es lo que ha surgido entre todos, pero me gusta, es estupendo.
Abrazos por doquier.

Maykel González Vivero dijo...

Fmesmenota, sobre lo que ha surgido en esta pequeña comunidad de lectores mutuos -antes había de "socorros mutuos", en esencia semejantes- voy a responderte con un guiño muy tuyo:
Misterios -¿no?-
¿...?
de la amistad.
Un abrazo.