viernes, 24 de septiembre de 2010

Matarile rile rile…


¿Qué decía el juego aquel de los oficios? Esta mañana, al leer el artículo sobre el apremiante tránsito de tantos insulares al trabajo por cuenta propia, constaté que este oficio de espectador callado no me agrada. Se sabe que carezco de vocación periodística, pero encima de esa ausencia haré mi propia travesura de analista trasnochado.

Veamos: ¿serán útiles tantos servicios si habrá que pagarlos, al final, con el ingreso que los asalariados perciben del Estado? ¿Qué generarán de sí mismas estas ocupaciones? En la misma línea: ¿son oficios reales u oficios de chiste?

Mi abuela ya no usa botones forrados. ¿Qué bichos trasquilar en un país sin ovejas? ¿Y adónde iría el trillador con tantos pies y tan poco camino? A no ser que todos los trillos conduzan a Roma está condenado a perderse en el espejismo de una siega…

A partir de ahora las cartománticas podrán pagar su impuesto y ejercer con derecho a jubilarse como sibilas. Se lo dije a mi tía, que siempre ha cobrado cinco pesos por vaticinio y al vez suba sus tarifas para pagar los últimos tributos oraculares.

Los instructores de prácticas deportivas enseñarán preferentemente ajedrez y otras disciplinas de la mente porque las artes marciales dañan la salud, y son los buenos los que ganan a la larga.

El desmochador de palmas volverá a instalarse en las copas, da igual si teme a las alturas, pues torres más altas han caído.

¡Tenedor de libros! ¡Oficio de matemáticos! También necesitará un buen cuchillo para trinchar.

Y las figuras de yeso, ¿por fin trascenderán a las galerías de arte como modalidad del naïf?

El eufemismo de moda, “disponibles”, no me agrada. ¿A disposición de quién?

He revisado la lista; por si me torno eufemístico, ya decidí qué oficio profesaré. Me haré dandy. Es la ocupación número ciento cincuenta y seis.

Madame –digo con gravedad engolada a la recién contratada empleada doméstica, mientras releo unos poemas del barón de Grotesquié-, hacedme planchar el frac.

...
Ver artículo y lista de oficios.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

que verguenza!!!

Gino dijo...

Jijijijiji...

◊ Dissortat en l'exili ◊ dijo...

Muy divertida tu entrada... y ácida.

Un beso

Animal de Fondo dijo...

Pues me perece (sic) muy bien elegido el oficio, Maykel. Yo pienso hacerme carretillero, no por nada, porque me conozco el "Catauro" y he leído a Santiesteban y a Pichardo y sé que donde haya carretillero, habrá de haber "carretillera" y ya no te cuento más, que dice mi mujer que me estoy volviendo viejo verde jajajajajja
Es cosa de destino, porque google me dice que escriba "carre" para comprobar que no soy robot. ¡Que no soy robot, que soy carretillero!
Un abrazo con la risa todavía en donde se puede tener.
¡Abrazos!

Maykel dijo...

Pues hablando en serio: ¡qué bueno sería forrar botones y tener alguna idea inteligente que desabotonar!

Pero no, que abone su impuesto el olmo; no importa si da peras.

Abrazos a todos.

Noche dijo...

Dandy? Increible que en verdad aparezca en la lista...yo tmb lo habría elegido.. parece que la lista se detuvo a principios del siglo xx..no habrá quien actualice a las "autoridades"? Cuentame como estás,yo..como siempre,agridulce..Te mando brsos y abrazos

Javier de Castromori dijo...

Me encanta ese espiritu tuyo y la manera en que se nos presenta.
Me recuerdas a Françoise Dolto en su pequeño analisis "Le Dandy, solitaire et singulier." La pediatra y psicoanalista francesa decia :
"Flèche inexorable au fulgurant tracé, tel est le dandy, fidèle à son engagement total. Aucune cible terrestre ne saurait l'arrêter, et les plus captivantes sont pour lui transparentes. C'est au cœur même de Dieu qu'il doit atteindre, flèche de désir, c'est au cœur de Dieu qu'il doit ficher son cri."

Yoel Rivero Marín dijo...

Mi oficio será leñador... ¿Con o sin Bosque?