martes, 10 de marzo de 2009

La cubanidad

Para los pirómanos huele a fuego, como las pavesas del incendio de Bayamo. Para los épicos se parece a una batalla interminable donde la marsellesa tropical invita a “una muerte gloriosa”. Para los ambiciosos es una Jauja de cañaverales. Para los fanáticos, una consigna. Para el extranjero, un dogma incomprensible. Para los cosmopolitas, una extravagancia pintoresca de los laberintos del mundo. Para el lascivo, una multitud de cuerpos dorados por el sol. Pero la cubanidad no es nada de esto: es una claustrofobia, la paradoja de quedar, con la convicción de lo inexplicable; es la dispersión de unos dados donde se supone que está cifrada la verdad: es el raro destino de la Isla: una voz que enmudece, como por pánico.

3 comentarios:

Animal de Fondo dijo...

Y también una esperanza del mundo, según tú me has hecho entender mejor; más que por la sincronía de los últimos años, por una diacronía que se remonta mucho más atrás. La cubanidad ya es otra especie, otro género; está sutilmente entretejida en todas las cubanidades que citas. Pero a esa cubanidad, hasta ahora, nadie ha podido tocarla.
Y a pesar de los errores, creo que ahí está; y tal vez los errores le sirvan también para reforzarla.
Ya ves que no sé ni lo que me digo, todo para expresar lo contento que estoy de tenerte aquí.
Por cierto, no he encontrado a Rosa Krüger en la antología de Lezama.
Otra cosa: ¡Qué bella la edición de Cintio de Paradiso!
Abrazos.

Jorge Bousoño dijo...

me place con creces el que puedas seguir estando en la red de redes (hubiese sido una pérdida irreparable).

Slds, Siempre,

ElDuende de AlasCUBA

Reinaldo Cedeño Pineda (CUBA) dijo...

Bienvenido. A tus amigos ya nos iba faltando algo. No dejes que nada te aranque de este intercambio. Nadie...

El tema de la cubanidad me apasiona. Una, porque no es una definición consumida, sino en constante formación. Otra por lo difícil, abarcadora, polícroma y retadora. Y porque la cubanidad no es un nombre ni una época, ningún nombre ni ninguna época: es un sentimiento inasible que no puede tocarse, ni puede verse; pero puede sentirse, puede ir contigo a todas partes. La cubanidad es como los riñones, que te purifican y es como las lágrimas, que están allí, contenidas, aunque no asomen siempre.

Un gran abrazo
reinaldo