miércoles, 29 de octubre de 2008

Últimas calesas de Las Villas

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Se construían estos coches según sendos modelos de aristocrática denominación: Milord y Duquesa. Como signo indiscutible de buen tono fue considerada la posesión de los nuevos carruajes en la segunda mitad del siglo XIX. Las primeras calesas debieron importarse de Europa; al menos de allá vinieron los pioneros constructores. El vehículo típico de las Antillas había sido hasta entonces la volanta, con dos inmensas ruedas que hacían estremecer el empedrado. Mucha gracia causaron a Fanny Erskine Inglis, marquesa Calderón de la Barca, que conoció la comodidad criolla en aquellos asientos de 1839:

(…) el volante es un vehículo muy chistoso, que por detrás parece un insecto negro con altos hombros y cuyo postillón es un negrito montado en un caballo o mula, con un enorme par de botas y uniforme de fantasía.

¿Hubo volantas en Sagua la Grande? Consta que sí: Alcover las menciona algunas veces en su voluminosa crónica de episodios decimonónicos. Sin embargo, fueron sus sucesores de cuatro ruedas, capota plegadiza, asiento inferior para la servidumbre y silla para el conductor, los destinados a trascender durante mucho más de un siglo con rango de símbolo para la Villa del Undoso.

Las grandes ciudades cubanas de las postrimerías del último siglo colonial adoptaron estas calesas para el uso privado de las familias opulentas y para el transporte público de alquiler. Más pesados en Cárdenas, algo ligeros en las comarcas centrales, de ortodoxo diseño los bayameses, hubo coches en las principales urbes; los directorios comerciales de la época demuestran cómo cada una poseyó sus propias fábricas de carruajes. Hasta el advenimiento del siglo XX se prolongó la predilección por las bestias de tiro. Los modelos ni siquiera fueron alterados a causa de la abolición de la esclavitud; siguió usándose el asiento pequeño a espaldas del cochero; las ciudades viejas siguieron aferradas a sus añejos carruajes por unas décadas todavía.

En Sagua la Grande sobreviven, con la misma popularidad de antaño, los últimos coches de Las Villas. Más de un centenar transita todos los días por las mismas calles de su florecimiento. ¿Qué pasó en Remedios, Santa Clara, Cienfuegos, Trinidad y Sancti Spiritus? ¿Por qué los románticos vehículos fueron confinados al dominio de las reliquias? Un misterio. Esas ciudades usan hoy mismo carretones rústicos: en Cienfuegos, pequeños e incómodos, con llantas de cementerio de automóviles; los coches de Santa Clara son carretas de largos bancos donde se miran las caras hasta diez personas; un pobre caballo sólo la conduce a causa de los azotes… ¿Quién recuerda la última calesa de Santa Clara? Iba muy decorada, pobre extinta, destinada a alquiler de ridículas fiestas.

¿Y los coches de Sagua? ¿Por qué esta ciudad, que inauguró su primer servicio de ómnibus urbanos en 1947, sigue aferrada a los últimos coches coloniales legítimos de Las Villas? Es otro misterio cuya razón poética tal vez ya aparezca enunciada en una crónica de Jorge Mañach (Sagua la Grande, 1898-Puerto Rico, 1961) escrita durante la visita que hiciera el escritor a su villa natal en 1923:

Gracias a Dios estamos aquí libres de los bocinazos capitalinos; el ford es rara avis; apenas hay sino estos viejos vehículos, de hules y correajes que el sol ha vuelto pardos; cocheros de arbitrario indumento; timbres inefablemente discretos, íntimos, como los píos de los gorriones tras la lluvia.

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6 comentarios:

Astrolabio Libélula dijo...

En mi casa de la habana vieja había una lata de pastas de té que oficiaba de costurero. Tenía estampada en la tapa un grabado de criolla en calesa con todo y su negrito. Qué recuerdos me traes, viajero!

Me estoy cuidando muy bien de las nieves. Me cubren las lanas de ovejas de la India y por dentro el calor de mi isla que me traje conmigo y que comparto para que la llama no se derrame dentro y termine yo como un muñeco de paja de festivales.

Si me vieras! Me regalé hace dos inviernos una bufanda, gorro y guantes a rayas blancas y negras, parezco un mimo. A nadie le gustan pero da igual, a mí me encantan.

Se alarga la deuda viajero, (vírgenes, genealogías, libros) pero no desesperes! La genealogía remediana dejémosla mejor a los biógrafos y a las cortesanas del chisme. Las vírgenes y Valencia toda sí que te irá cuando tenga un ojo que me permita hacerte pasar a través del ciberespacio lo que mi otro ojo ve. tenme paciencia, a veces soy como la Vetusta Morla consciente de su eternidad o inconsciente de ser efímero.

Cuando vaya a Cuba el año próximo pasearé en calesa por Santiago, si es que hay aún calesas en Santiago y luego por el Malecón de la Habana que sí que las hay y me reiré mucho porque recordaré este post tuyo de hoy! ya te aviso.

Me alegro que aproveches Samhain. Es una pena que algunos ritos hayan quedado en el olvido, son tan buenos! ya lo decía la Zorra del Petit Prince.

P.d Mis yaquis, los que me mandó mi madre, aún andan por Navarra en casa de mi cuñada! bruuuuuuu vaya karma con mis atrezzos! Hoy mismo le he telefoneado para que me los envíe por correo. No pienso viajar con estas nieves, es mala educación congelarse por un juego de yaquis.

Astrolabio Libélula dijo...

p.d pásate por mi templo, quizás sí que puedas verme! jijij

Maykel dijo...

Astro, ya lo creo que convocamos recuerdos... Y no te olvides: la deuda mayor es ese juego de yaquis que tenemos proyectado desde el principio de los tiempos.
Venga, que no seremos menos que los hijos del Coronel.
(Los he buscado por todos lados y no doy con la manufactura de yaquis)
Abrazos en Samhain...

Maykel dijo...

Astro, ya lo creo que convocamos recuerdos... Y no te olvides: la deuda mayor es ese juego de yaquis que tenemos proyectado desde el principio de los tiempos.
Venga, que no seremos menos que los hijos del Coronel.
(Los he buscado por todos lados y no doy con la manufactura de yaquis)
Abrazos en Samhain...

Noche dijo...

Primeramente creí que sería genial poder subir en una,pero hay que compartir con 10 personas más y torturar de se modo al pobre caballo,es de pensarse :S

Por cierto..los "yaquis" es lo que aquí llaman "matatena",verdad?

ALESSANDRO dijo...

Hola Maykel, que tal?...espero que bien...sabes?...contagiado con esta fiebre de blogs he decidido crear el mio propio...no es nada del otro mundo pero me gustaria invitarte a que le eches una hojeada..Sigue escribiendo mas, cada dia me uedo con la curiosidad pensando con que vendras al siguiente dia...cuidate...saludos a todos