miércoles 1 de julio de 2009

La aurora en la nieve

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A Ron Silver, por la certidumbre de
esta aurora entrevista hace dos siglos
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Difícilmente podrían imaginarse los tejados sagüeros cubiertos de nieve. Las nieves tropicales, como apuntaba con lucidez el escritor Roberto Fernández, son las cenizas de caña que despiden los centrales azucareros. De esa nieve negra sí pueden hablar los sagüeros de todos los tiempos. Como buenos insulares, sin embargo, en corcondancia con la obsesión por el blanco que se manifestó en nuestros poetas desde el romanticismo, la gente del Undoso hizo nevar sobre la villa, y para mayor asombro de la posteridad, consignaron la aparición de una aurora boreal.
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A mediados del siglo XIX se vendía nieve en Sagua como artículo de lujo. Sólo podían adquirirla los adinerados, pues era transportada con las consabidas pérdidas ocasionadas por el sol tropical. Cinco pesos de oro costaba la arroba de nieve. Se pagaba en oro, por blanca y por fría, para mitigar el abrasamiento de la canícula.
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Los poetas de la época hablaban del Bóreas, el viento gélido del norte, y entre tanta añoranza de nevadas y ventiscas ocurrió lo que hasta hace poco consideraba una especie de alucinación colectiva: la aurora boreal del verano de 1859. Cuentan que fue avistada por la madrugada y era un hermoso resplandor que se extendía de este a oeste sobre el cielo de la ciudad. Muchos se alarmaron, encomendaron sus almas a Dios y pensaron en el fin del mundo.
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Hace poco un astrónomo me aseguró que, si bien el fenómeno es raro en estas latitudes, no deliraban nuestros antepasados al hablar de una aurora boreal. Ya se ve cómo el deseo de paliar el calor puede producir hasta una aurora mágica, que si se sazona con la nieve de la época, pagada en oro, alcanza para crear una ilusión de frescor que dura siglo y medio .
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Se lo digo a mi astrónomo con esta fe de hombre del pasado, casi parafraseando la divisa de los marqueses de La Habana, y él me echa de menos, renuncia a los pronósticos de tormentas solares, y asiente: una buena aurora vale para toda la vida.
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